Para que una sociedad progrese necesita personas que tengan capacidad emprendedora para convertir las ideas en realidad. En este nuevo siglo y con la globalización, el mundo se caracteriza por su alta competencia, por sus cambios y por distintas exigencias como son la innovación y la mejora constante en todos los aspectos de los negocios y de las organizaciones. Instaurar una “Cultura Emprendedora” en las empresas es fomentar la iniciativa, la responsabilidad personal y que crea en el cambio como una oportunidad y no como una amenaza.
La “Gente con Espíritu Emprendedor” se desarrolla en base al aprendizaje permanente y a la capacidad de trabajo en equipo contribuyendo a una causa común que es el Perú.
Las empresas con posibilidades de sobrevivir son las que promueven el espíritu emprendedor y competitivo en todos los sectores y niveles, sirviendo mejor a los clientes, logrando mayor calidad en productos y servicios, y manteniendo controlados los costos.
En el Perú solo uno de cada cuatro emprendimientos logra llegar al cuarto año de existencia para hacer frente a estos desafíos es que nace el Centro de Emprendimiento Empresarial de la Escuela de Postgrado de la Universidad San Ignacio de Loyola, centro dedicado al fomento y desarrollo del espíritu empresarial generando y promoviendo valor económico, ético y educativo a sus proyectos contribuyendo con elementos tangibles al desarrollo del espíritu emprendedor, la innovación y el liderazgo en la sociedad peruana, creando así una cultura de competitividad empresarial. |